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Cuando el territorio irrumpe en la escuela, la autoridad se redefine como cuidado y responsabilidad compartida.

Caballos de Troya: Innovar en un sistema que se resiste

Nos han hecho creer que innovar es comprar ideas desde fuera, pero el cambio real nace en el aula, en lo que hacemos cada día. Este texto es una invitación a dejar el miedo, recuperar la voz y atrevernos a transformar el sistema desde dentro.

El espejismo de la innovación: más allá del maquillaje institucional

Cuando hablamos de innovación lo relacionamos con tecnología, laboratorios, pinturas, y hasta metodologías adoptadas y adaptadas. Sin embargo, esto es novelería superficial que la institucionalidad quiere “vender” desde la transacción comercial o el sometimiento del ente rector. Mas bien debería promoverse la innovación desde la gestión profesional de docentes experimentados (aunque agotados) pero con esa mística de querer aportar a un cambio real en los procesos, en la estructura organizacional y de manera
superlativa en los resultados que deseamos alcanzar con nuestros estudiantes.

La innovación desde dentro no pide permiso, se ejerce desde la creatividad y la voluntad.

El miedo como muralla. ¿Por qué el sistema se resiste a su propia
mejora?

El cambio debería percibirse como una oportunidad de mejora y no como una imposición desde “arriba” pues el sistema educativo siempre se debe a la máxima autoridad del ramo y a su gestión primero desde lo político y luego desde lo técnico (en este caso educativo), las articulaciones y operativizaciones
son casi nulas o en muchos casos torpes por parte de los mandos medios de la autoridad central, y… ¿Qué sucede en el aula? Sólo se acata sin cuestionar, sin objetar y sobre todo sin proponer, entonces entramos en una vorágine de sentimientos, experiencias y frustraciones que en el aula nos lastima, nos cansa, nos aturde y por ende no nos permite derribar la muralla.

Nos quejamos, pero no desde la reflexión, sin pensar que en nuestras manos esta la oportunidad de cambiar, nos resistimos de forma inconsciente, recurrente y generamos una pasividad de estancamiento. Somos profesionales altamente capacitados y altamente reprimidos, hombres y mujeres preparados
en la universidad para mediar en el aula de clase pero que se resiste a su propia mejora por guardar silencio y no proponer ese cambio que todos acechamos pero que en solitario no podremos lograr.

Innovación endógena: hackear el sistema con los recursos de siempre

El sistema lo hacemos todos: profesores, estudiantes, autoridades, padres de familia, comunidad, etc. Por lo que se vuelve inevitable entender a la innovación como una herramienta que nace en nuestros cerebros como docentes creativos y en nuestros corazones como gente de mística y de
perseverancia. La innovación es un proceso interno, es una emoción, es una experiencia que nace en nuestras mentes y se honra con nuestras manos. La innovación es la creatividad aplicada al contexto. Cada aula, cada ciudad, cada
región tiene características muy propias que nos harán ser originales en nuestras propuestas. No tengamos miedo de proponer, recuerden que el NO ya lo tenemos ganado entonces nos queda trabajar por el SI.

La innovación endógena está en nuestras capacidades y competencias, somos parte del proceso enseñanza aprendizaje como mediadores y no debemos solo enseñar en vertical hacia abajo sino en vertical hacia arriba es decir con nuestras autoridades y convertir esta dinámica vertical en una dinámica circular y espiral.

“Hackear” implica usar nuestros conocimientos de la realidad en educación: sus fortalezas, pero sobre todo sus debilidades, nosotros lo sabemos, nosotros lo entendemos, entonces nosotros podremos alzar nuestra voz y decir porque
esta mal y lo más importante ante tanta necesidad de cambio formular enunciados válidos, fomentar cambios que visibilicen la innovación desde la creatividad con redundancia en resultados progresivos, pero de sobremanera significativos en nuestros estudiantes.

Lo dicho anteriormente generará alertas en nuestros directivos precisamente porque estamos aportando con soluciones silentes pero efectivas en el tiempo.

Liderazgo de trinchera: del control a la confianza radical

La Institución Educativa en su contexto físico es en realidad un gran laboratorio de ideas, experimentos, experiencias y aprendizajes constantes; las aulas, las interacciones y todo el quehacer educativo es una gran oportunidad para que
como profesor líder o autoridad se insista en que la lucha por la innovación esta intacta y que debe empezar ahora. Recordemos que el profesor líder o la autoridad que lidera no lo es por ordenar y “mandar” a sus subordinados sino más bien lo son por gestionar espacios de dialogo, espacios de construcción, espacios democráticos y participativos de acción. Michael Jordan decía “gánate tu liderazgo cada día” pues efectivamente cada momento es una nueva chance de hacer que el error sea parte del aprendizaje.

La suma de liderazgos propositivos ocasiona la transformación y esta implica cambios que a veces duelen, pero se hacen tan necesarios que luego el dolor se convierte en anécdota y la anécdota construye confianza, una vez que demostremos que nuestra gestión de liderazgo ayuda a la propuesta de valor
institucional esto ascenderá el ente rector y seremos ejemplo de lo que se debe hacer y por consecuencia el miedo institucional al cambio tendrá altísimas probabilidades de que desaparezca.

Recuperar la voz: La autonomía como futuro de la región

La verdadera innovación en nuestras aulas e instituciones educativas no llegará con el nuevo software o el nuevo modelo educativo importado, ni con el nuevo decreto ministerial, más bien esta innovación llegará cuando el docente recupere la confianza en su propia capacidad de transformar su entorno. El
sistema es rígido y hasta hermético donde las nuevas ideas no tienen cabida.

Es momento que en Ecuador y Latinoamérica haya más laboratorios (entiéndase instituciones educativas) con más resistencia creativa y en “alto volumen” porque debemos hacernos escuchar. ¿Estamos educando para perpetuar un sistema que nos agobia o para liderar los cambios que nuestras comunidades nos exigen? Hemos normalizado el miedo o la pasividad como respuesta ante una realidad que nos desborda.
La innovación desde dentro no pide permiso, sino que se ejerce desde la creatividad y voluntad convirtiendo esa innovación en un hito que el sistema impone por que el sistema somos nosotros y si nosotros cambiamos la forma de ver el problema el sistema no tendrá más remedio que evolucionar.


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